martes, 28 de agosto de 2007

A la derecha de Fujimori

Julio Favre


¿Se podía estar más a la derecha que Fujimori? Digamos que era difícil pero no imposible.

Lo cierto es que ese autor profesional de hazañas llamado Alan García Pérez lo ha logrado.

Él ha demostrado que a la derecha de Fujimori no estaba el abismo sino el Apra. Un Apra, claro, refundada, reacabada, metamorfoseada.

Un Apra que ya ascendió al cuché y a las grandes ligas. Que ya no necesita pedirle plata a Dionisio Romero (para la campaña) sino que es la encarnación política de Dionisio Romero. Un Apra que Aldo Mariátegui bendice, don Julio Favre aprueba, George Bush saca como ejemplo y el pobre César Zumaeta payasea desde la cabina de RPP.

(..) Ahora, cuando quieren vender (a capitales chilenos si es posible) los puertos que puedan, ahora, digo, le han dado a un señor que desprecia la ecología y que defendió a Lucchetti como si del morro de Arica se tratara, la reconstrucción –con la menor cantidad de controles por la emergencia– de las ciudades afectadas por el terremoto. Es el mismo señor que, según Indecopi, fue parte de la conspiración pollera que congeló la producción y mató a las mejores gallinas reproductoras para empujar al alza el precio del pollo. El mismo que se enfrentó al Tribunal Constitucional cuando éste falló en contra de la Telefónica en el caso de 570 trabajadores sindicalizados despedidos. El mismo que quiere que la Universidad Católica vaya a manos de Cipriani. El mismo que quiere ver preso (como cadáver político) al elegido presidente regional de Áncash. El mismo que ha criticado hasta el agravio a la Comisión de la Verdad, pidiendo que sus conclusiones no fuesen publicadas. El mismo que llamó “marcha de marxistas” a la que convocó monseñor Bambarén para respaldar la lucha en contra de la corrupción. Sí, el mismo señor Julio Favre que acaba de decirle a la agencia Efe: “Hay que comprender que aquí tenemos una buena oportunidad para hacer una gran ciudad”....
(Sigue)


César Hildebrandt
La Primera

P.D. Dicen que hoy fallan los jueces chilenos. ¿Valdrá la pena traer a Fujimori para que sea juzgado bajo la protección de un gobierno tan afín al suyo? Tengo muchas dudas.