miércoles, 11 de junio de 2008

Mirko Lauer en su torre de marfil

por Rodolfo Ybarra

No sé qué le pasa a este opíparo escritor (prematuro poeta cuya eyaculación precoz resaltaba Caretas a dos o tres páginas) y que poco a poco se ha encargado de enterrarse a sí mismo como aedo (¿Ciudad de Lima?) para hacer surgir al crítico político o, mejor, al analista y divulgador político, atornillado o soldado con estaño en una esquina quiromántica, voyeur de sí mismo en una columna titulada Observador.

Hace tiempo que nadie le dice nada a este señor, dinoterio dominante en el desnutrido y cadavérico ambiente cooltural, que con artículos de una carilla, escritos a la volada, justifica borbónicamente su sueldo en dólares; ya ni se baja del carro para dar su opinión sobre lo que ocurre en la realidad, a las justas los 20 ó 30 segundos que dura la luz roja del semáforo en ponerse verde, le sirven para pulverizar conceptos o estereotipos, vomitando, sin preocuparse de las arcadas, esos sonsonetes y discursos mesocráticos, pequeño burgueses, clasemedieros hasta la coronilla.


Un ejemplo, claro, es su artículo de ayer domingo (8/6/08/) titulado Gracias, papay, donde, para un buen lector, hay más que una falta de respeto, hay una desidia de clase, un odio del blancuzco con respecto al serrano, una xenofobia del costeño al andino, sobre todo al andino que pide limosna porque no le queda otra opción; si alguna vez pudo vender alguna baratija o vender su cuerpo y, si, al final no le quedó nada, lo único que puede hacer es pedir, estirar la mano.

No entiendo por qué Lauer dice: “La exhibición cruda de la miseria viene siendo reemplazada por formas de necesidad razonable”.

¿Qué es una necesidad razonable? Quizás no andar calato y cubrirse con andrajos, o quizás, presentar una barriga informe, señal de desnutrición, o de repente el solo hecho de estar de pie o arrastrarse en un cochecito de rodajes. Y cómo se pasa de la exhibición cruda de la miseria a una imagen menos cruda, a una imagen “aceptable” que es, al parecer, lo que reclama Lauer. Este pensamiento es, por demás, ridículo, salvo que este pensador insular –en el sentido más literal- en sus delirios (de humo carbónico, ya que al parecer no se baja del carro para constatar la realidad) piense que el Estado esté haciendo algo por los indigentes o menesterosos.

En otro parágrafo dice: “Una serrana pobre hasta la mendicidad sigue siendo un símbolo de los problemas de los peruanos más profundos y recalcitrantes, y en efecto no necesita hablar. Todo está dicho con su presencia. Representa a millones, una urgencia social, y una enorme cuenta atrasada con el alma del Perú. Es algo así como la extrema pobreza que ha venido a la ciudad”. Lauer, descubre alevosamente la pólvora, el daguerrotipo, el foco y la penicilina y cojudamente cree que “la pobreza ha venido a la ciudad” o sea aquí estamos viviendo la exacerbación del capitalismo y el desarrollo industrial ultraacelerado. Lima es un paraíso y el dharma del bienestar apenas molestado por estas “gentes” que “ensombrecen” las esquinas de los paraderos.

Se ve que este señor no conoce los asentamientos humanos, nunca se ha dado una vuelta por Pachacútec en Ventanilla o por el Cerro 4 de Octubre en el Agustino, por decir sólo dos lugares deprimidos de los cientos que hay en la mama-rata Lima. Este señor nunca se quedó dormido en una combi y no conoció jamás a esos millones de pobres que no solo aguaitan por la ventanilla de su lustroso auto, sino que se exhiben a diario en el centro de la ciudad porque ahí van a ganarse un pan para llevarse a la boca.

En otro momento, dice Lauer: “Todo esto lo sabemos, en un contexto tradicional. Pero el semáforo limeño es un espacio de transacciones de la modernización y sin proponérselo estas mujeres están haciendo la crítica y la nueva visión de la pobreza andina como desafío tecnocrático. Porque la limosna que piden es, además de lo otro, el reclamo de cierto vínculo emocional perdido”.

Sigue delirando Lauer, 40 grados de fiebre, hay que hundirlo en agua helada e inyectarle antalgina vía intravenosa. Ya pues, Mirko Lauer, bájate del auto, camina un poco, eso hace bien a la salud física y mental, cómo vas a decir que el “semáforo limeño es un espacio de transacciones de la modernización” eso será la visión recortada (no la de 20 x 20 del ser humano) de los que quieren ver detrás del parabrisas y con las lunas polarizadas subidas hasta arriba. Y cómo es eso de que “la limosna que piden es, además de todo lo otro, el reclamo de cierto vínculo perdido”. Esto ya dejo de ser un simple delirio para convertirse en psicopatía, esquizofrenia, oligofrenia. O sea que los que piden limosna, piden también ser aceptados como parte de una familia que no solo los patea, insulta, escupe, arremete; sino que los ven con indiferencia, subidos en sus autos último modelo que se incomodan cuando le ponen la taza desportillada en la ventanilla.

Abre los ojos Mirko Lauer, no nos quieras atarantar con esas frasecitas del poeta indigesto que lee, con la barriga inflada por meteorismos y flatulencias, sobre la horrible realidad. No nos quieras hacer creer que esa vieja con pollera y hablar motoso (que no entiendes, no porque ella no se deje entender, sino porque simplemente tú no hablas quechua o aymara) y es que, en el fondo a ti no te interesa. Creíste que podrías hacer un artículo para salir del paso y lo que haz hecho es desnudarte como un frío intelectual que cree que los problemas del mundo se reducen a cuadros estadísticos a barras y circunferencias sombreadas o rectas numéricas que se intersecan en algún lugar del espacio. Fríos algoritmos y números en positivo como los que cobras en tu cheque de articulista. Y que, a pesar de todo, un paseo en auto te va a dar el diagnóstico de una realidad que ni imaginas, ni percibes, pero que pronto te explotará como una vejiga de orín en la cara.

Finalmente, Mirko Lauer Holoubek, eres amigo de Alan García, eso puede explicarlo todo.


Rodolfo Ybarra
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Tomado del blog de Rodolfo Ybarra.
Foto: letras.s5.com
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9 comments:

Anónimo dijo...

Como a otros escribidores y plumíferos, hace mucho tiempo dejé de leer a Mirko Lauer. En la vida uno aprende que no hay peor persona que un comunista converso a "demócrata", jamás llega a ser lo segundo, y tampoco, como una maldición, jamás deja de ser lo primero.
El jueguito de Lauer, aparte de comenzar por el medio o de atrás para adelante, es aburrir al lector medio informado para que no le ponga interés a su mamotreto.

Hernan dijo...

Estimado Rodolfo Ybarra:

La presente es para manifestarte mis felicitaciones por tu art�culo sobre el vergonzoso mamotreto del se�or Mirko Lauer titulado GRACIAS, PAPAY.

A veces por falta de tiempo, desidia o simplemente porque ya estamos curtidos ante semejantes desprop�sitos, pasamos por alto art�culos tan indigestos como el que ha publicado Lauer en La Rep�blica.

Es necesario ahora m�s que nunca dejar patente que no todo el pueblo peruano est� animalizado, que somos muchos quienes no hemos perdido la capacidad de indignaci�n frente a lo que producen estos pseudointelectuales que tienen tribuna p�blica.

No deseo comentar por el momento ese risible art�culo del dizque poeta Lauer, solo deseo dejar constancia de mi completa solidaridad con tu persona y tu valiente labor frente a la cloaca en que se han convertido la gran mayor�a de diarios de circulaci�n nacional.

Creo no ser incendiario al afirmar que es una "necesidad razonable" desenmascarar p�blicamente a este tipo de intelectuales asalariados que eyectan por cumplir con sus patrones art�culos period�sticos tan deleznables.

Hace mucho tiempo que no le�a tanta huachafer�a junta ("el sem�foro lime�o es un espacio de transacciones de la modernizaci�n" "sin propon�rselo estas mujeres est�n haciendo la cr�tica de la nueva visi�n de la pobreza andina como desaf�o tecnocr�tico", "porque la limosna que piden es, adem�s todo lo otro, el reclamo de cierto v�nculo emocional perdido" "los din�micos mendigos modernos est�n claros, son parte de una cultura de premio al m�rito" y as� por el estilo), as� resguardo mi salud mental.


Rafael Inocente

Anónimo dijo...

Qué buen artículo, saludo al señor Rodolfo Ybarra y al señor César Hildebrandt por su corrección política.
En cuanto al señor Mirko Lauer, qué más vamos a opinar de este amigo insensible de Alan García.

Elena Herrera Jiménez

RECORD dijo...

Lauer es uno de los consejeros de Alan García, por eso sus artículos son tibios y caen en un intelectualismo patético.

Anónimo dijo...

Señor César Hildebrandt, el señor Ybarra denunció que ha recibido una amenaza "por difamación" de parte de Mirko Lauer. Sería bueno estar atentos en este caso, no sólo a favor de la libertad de expresión, sino, también, a favor de la libertad a la denuncia y a la crítica.

Anónimo dijo...

Mirko Lauer es mal poeta y peor crítico.

Anónimo dijo...

Buen artículo, deberían publicar más trabajos de crítica y denuncia. Gracias.

adch dijo...

No sé porque razón este comentario de Rodolfo Ybarra no salió publicado.

Anónimo dijo...

Muy buen artículo. Saludos desde USA:

Fermín López